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martes, 22 de enero de 2013

Brunch in New York.

Y otra vez tanto tiempo...
Y otra vez no sé como empezar... Bueno sí, de la única forma que debo: dando las GRACIAS a tod@s por tanto cariño, apoyo, tantos mensajes, saludos, besos, regalos... recibidos en ese tiempo bastante out del mundo blogger ¡¡GRACIAS DE CORAZÓN!!

Todo este cariño me hace retomar y hacerlo con este post.

Mucha gente amiga, blogger, no blogger, aquí y allá, me dice que hable de NYC, un@s saben/sabéis que es mi ciudad favorita y otr@s imagino que por curiosidad.
No sabéis la pereza tan enorme que me da hablar de NYC :-)... Es que no sé como voy a explicar lo que vivo en NY. No es cuestión de sitios Dolce Far Niente, es por la ciudad en sí. Nunca duerme, dice la canción, es cierto, una ciudad despierta y que despierta los sentidos.

Este video de U2 no habla de NYC pero refleja todo su espíritu, rodado por Bono y sus chicos en las principales calles de Manhattan... 

Ciudad que adoro, por todo, en especial por sus contrastes ciclotímicos que hacen que la ame y la odie.
En cada post que escriba sobre Nueva York, contaré cositas de esta ciudad, o quizás le dedique un post entero a los sentimientos... Ufff perezón.. post rollo total... 

NYC es como una gata o como la luna, incluso creo que yo soy un poco como NYC: o la odias o la amas pero jamás pasará desapercibida.


Recién llegada de La Ciudad, un post para abrir boca: Los brunch.
En este viaje hemos hecho 3 brunch. 
Uno de los momentos de vacaciones que más me gustan :-)
En todos los sitios a los que vamos, preguntamos por lugares que hagan brunch, es delicioso levantarte muy tarde y pasar horas desayunando comiendo merendando... 

Creo que por tod@s es sabido el origen de la palabra BRUNCH. A mi me gusta como suena, me gustan las palabras sonoras, con r trabadas y s silabantes. 

- Domingo: Brunch en Waldorf-Astoria


Describiría este brunch como típico de hotel de lujo, en este caso, rancio (el hotel, no el brunch...) y con muchas ínfulas... como casi todos los hoteles de llamado "lujo convencional".

Como pensamos en 3 brunch bien diferentes, elegimos este el primero, sabíamos que nos íbamos a encontrar con un buffét enorme, muchas mesas, manteles largos y muchas copas. 


El hotel es como todos los de este tipo: escaleras enormes, lámparas, tapices, alfombras, mármoles... mucha gente entrando y saliendo.

Adorado por la gente high (y no tan high por lo que pude observar) de Sudámerica. Creo que el que aparezca en el cancionero salsero tiene mucho que ver con esto: Gloria Stefan, Ricky Martin o Juan Luis Guerra entre otros, lo mencionan. 


El brunch está bien, largas mesas adornadas con flores y detalles frutales, llenas de cositas ricas en pequeñito.
Por orden meticuloso de mayor a menor, pero la gente no hace mucho caso y van a sus preferencias... 
Generalmente, y sé que al hablar de generalidades se pierde razón... los mayores llenan sus platos de todo sin ton ni son como si la ONU hubiera anunciado el comienzo de la III Guerra Mundial o como si fuera su último día en la tierra con dientes y paladar... o tal vez sea para amortizar el dinero pagado, bastante en el caso de este brunch. Sea como sea, me parece de una ordinariez supina muy respetable. 
En el caso de los peques, lo suelen llenar con mezclas imposibles de pasta, helados y pastelitos variados todos sin fruta. 

Momento ensaladas. La famosa Waldorf con nueces y apio es deliciosa. 
Rincón seafood, el más visitado...
Pastelitos y frutas

Aparte de estas delicias, hay cientos de variantes más: panes, salmón, sushi, pastas, carnes de todo tipo, verduras, huevos y variaciones en tortilla, revueltos... quesos de todos los países... 
Por supuesto, champagnes, aguas, vinos, refrescos, zumos, cocktails y el rey del brunch: mimosa cocktail.

El servicio habla castellano en un 99% y un 95% son hispanos, así que no hay problemas para demandar cualquier capricho.

Hmmmm me llamó la atención los comensales, nada acordes con el "lujo" del hotelito. No gente guapa. ni chic, ni jóvenes, ni gente de negocios con domingo de asueto. Más bien familias enteras de vacaciones con fascinante curiosidad por el hotel.

Mi brunch consistió en un par de Mimosas, un platico variado de cosas que me gustan, un segundo de solomillo wellington con mi favorito mashed potatoes, un crepe/crêpe con anécdota incluida, earl grey con pastitas y un par de macarons.

Mi primero, el gofre es para la langosta... Manías de una de dulce y salado. 

2 horas de charla divertida con la mejor compañía observando al personal allí presente y deliciosa comida en su punto perfecto de degustación. 
La calidad es de 10, el servicio de 12, la decoración de 5, el estado de conservación de 7 y el ambiente de 2 en mi escala de ambientación perfecta. 
No es de ir dos veces, para probar otros del estilo: Plaza, Mandarin...

- Sábado: Brunch en Beaumarchais


Descarado, insolente, provocativo, provocador y totalmente irreverente es este brunch, al igual que el dramaturgo que le presta su nombre, Pierre-Agustin de Beaumarchais.
Completamente imprescindible en nuestra agenda "new-yorkina" desde ya.

En el centro del mega fashion Meetpacking District y enfrente de mis sitios favoritos para ver y ser vistos: The Plunge en el Gansevoort Hotel y el privadísimo Soho House, se asienta un lugar insólito de difícil creencia si no es por la fe loca que despiertan NYC y sus rincones.

La entrada jamás garantizaría lo que puedes vivir dentro del Beaumarchais.

Lo encontramos buscando nuestras palabras claves en San Google: fashion, chic, lo último... y en este caso añadiendo brunch y NYC


Imprescindible hacer reserva.
Recomendación: reservar con mucho tiempo de antelación. Si queremos un brunch tranquilito y relajado de sábado o domingo, irse del club antes de las 2. Si lo que queremos es un previo a la noche del sábado o domingo, reservar a las 3 y quedarse hasta que el alcohol y la marcha desaparezcan  diluidos en el agotamiento (o en las calorías...)


Cuando haces la reserva insisten mucho en ir adecuadamente vestido, hablan incluso de traje de cocktail para las damas y señoritas... A ver, estamos en NYC de los USA... es decir, cualquier cosa que una española con gusto, saber vestir y con elegante saber estar se coloque en su cuerpo serrano, va a ser  apropiado para ir al Beaumarchais, si nos ponemos lo que nosotros entendemos por traje de cocktail, iremos completamente over-dressed y nos sentiremos mal, muy mal.
Por otra parte, en el concepto de ir bien vestido del estilo americano cabe de todo... cuidado...

Total, que entras en el barcito y no llama la atención por nada, no tiene personalidad, a no ser que entres a partir de las 3 de las tarde, entonces, sólo verás mucha gente, nada del barcito, mesas llenas, poca luz, música muy alta, una fiesta de lo más cool, gente guapa por doquier y mucho de todo.

Un brunch cualquiera en Beaumarchais

Aquí no hay buffét, hay carta, muy completita, por supuesto el plato estrella es el plato estrella de todo brunch de carta que se precie: huevos benedictine, en este caso con caviar, ensalada y verduras cocinadas deliciosas. Las french toast es el number one de los postres del brunch de carta, y deliciosas pancakes con frutas, frutos secos y sirope de arce.

Nuestro brunch consistió en huevos benedicto con caviar, pancakes, earl grey y... los cocktails.... que puedo decir... cayeron media docena de deliciosos Bellini.


Y ahora, al temita... ¿Por qué ir a este brunch a partir de las 3 de la tarde? Porque cualquier parecido con una fiesta cool de Madrid de las 2 la mañana es pura coincidencia...
Gente muy guapa, muy guapa (sobre todo mujeres muy guapas) moda, música a tope, DJ de moda, poca luz, mucho alcohol, risas...
Las malas lenguas comentan... a cierta hora, mitad de tarde, las chicas más bellas de NYC bailan sobre las mesas, se pagan miles de dólares por botellas de champagne, se cierran las cortinas a la calle y el Beaumarchais se convierte en la fiesta más descarada de todo Manhattan...
No nos quedamos a vivirlo... a las 15:30, cuando cerraban las cortinas y se hacía de noche en el barcito, nosotros nos fuimos a ver la luz de la Galería Frick, otra de las citas imprescindibles de NYC. Plan perfecto para un sábado de asueto: brunch de moda, arte y paseo por Madison.

Las celebrities y sus celebraciones... 

Unas cuantas horas de charla, ver fotos (las de mi iPhone) y comentar mucho, alucinar con el ambiente, bellini va bellini viene, esa fue nuestra estresante actividad.
Calidad 10, servicio 6, la decoración 8, el estado de conservación 8 y el ambiente de 12 en mi escala particular. Perfect NY!!
Por supuesto hay que repetir siempre. Es caro, da igual :-)

- Domingo: Brunch en Popover Cafe.


Este brunch lo conocemos de toda la vida de Dios que conocemos NYC.
Nos llevó mi querido amigo Alfonso en nuestro primer viaje a La Ciudad. Nunca nadie tuvo mejor Cicerone que nosotros en ese primer viaje.
El domingo nos fuimos a la Ave. Amsterdam a este Popover café. 
Brunch típico de carta, gran parte de los new yorkers conocen este Café y sus popover.

Popover caseros
Los popover del Popover Cafe. Hace muchos años, Alfonso y Jorge (carita de agotado)

Los popover son una especie de pan enorme, medio huecos por dentro, hecho con huevos y leche y no tengo ni idea de que más.
Los sirven con todo.
Típico con mantequilla de fresa que está muy buena.
Y en la carta, popover con todos los platos del brunch, huevos, sandwiches, ensaladas, tortillas...
Platos talla XXL muy americano.
Batidos naturales muy ricos, cafés, chocolate, té y cocktails, aunque a mi allí no me pegan, la verdad.


Este brunch de último domingo (por esta vez) consistió en zumos de naranja naturales, tortilla blanca con verdura y salchicha de pavo (el único plato diet de toda la carta) con popover para mi y pop-eyes para Jorge (huevos benedictine con salmón sobre popover)

Os prometo que esto es diet para ellos...
Esto es lo normal (3 huevos y unos 400 gr de salmón)

La curiosidad de este sitio es que puedes tomar este tipo de comida cualquier día de la semana desde las 7:30 hasta las 21:30, es barato, bien servido y de muy buena calidad.
Siempre hay colas y los domingos para el brunch puede que ser que haya que esperar hasta una hora para tener mesa.
Para un domingo se me ocurre llegar caminando después de un gran paseo por Central Park y después del popover, otro paseo hasta el Licoln Center (y ya seguir un poco más hasta Columbus Square para bajar las calorías del diet...)


Hemos ido a este brunch siempre que hemos estado en NYC, imagino que seguiremos repitiendo, quizás ya por convención establecida y amistad enorme con quien nos lo presentó.
Es recomendable ir, habitual para los que viven en Manhattan, la zona no es de matar de belleza pero es el recuerdo que tienen de su madre, Holanda, no hay que olvidar que la ciudad de NY fue un intercambio de holandeses a británicos hace ya unos añitos... La Ave. Amsterdam está llena de edificios típicos de las ciudades holandesas.

Y por esta vez ya :-)


Y no voy a terminar este post sin comentar algo MUY IMPORTANTE para mi.
El día 6 de enero, día de Reyes, estaba yo en NYC. Desperezándome en la cama, a eso de las 10 de la mañana, 4 de la tarde en Madrid, ojeo mi "tuiter" y me encuentro con un "tuit" curioso de una de mis grandes amigas encontradas en la blogsfera: Cinti Ferrara @Cyrann, de uno de los mejores blogs de consejos de cosmética: "Cosmética que sí funciona"
Cinti me dice:" Dolce Far Niente. Blogs que sigo" Y a continuación este link: http://www.cosmeticaquefunciona.com/2013/01/dolce-far-niente-blogs-que-sigo.html

Al abrirlo me encontré una preciosa sorpresa, un regalo de Reyes que no podía ni imaginar ¡¡GRACIAS, QUERIDA CINTI!!

Así que Cinti me hizo pasar un emocionante día de Reyes en NYC :-)
Mi Jorge se llenó de orgullo y me decía: bueno, tu blog es petardo pero con amigas así bien vale ser la petarda de blogger :-)

No creo que sea fácil agradecerte este detalle, Cinti, pero en febrero voy a Barcelona y te prometo que trataré de agradarte y asegurarte que aunque pertarda, muy petarda, soy también noble y tienes mi corazón para siempre.

Poco más.

Cheers
A

jueves, 3 de mayo de 2012

Delano. Miami. Usa


El Hotel Delano aunque no destaque por sus atenciones personalizadas, pocas habitaciones o emplazamiento encantador, forma parte de mis TOP TEN. Por motivos más que suficientes para estar en los primeros puestos.
Lujo sin excesos, puro diseño, nada más y nada menos que de mi adorado y venerado Philippe Starck, espacio, sushi, un brunch de muerte, gente muy guapa, buena música, art déco, hamacas de película, smoothies en la playa, playa privada, sombrillas de verdad, orquídeas y algo importante: blanco.

Parece que está siendo ya habitual, por lo que observo de mi misma al escribir, que encontramos perlitas o perlas, como es el caso, siempre por casualidad, este blog es tan "como la vida misma" que me asombro.
Sí, el Delano entró en mi vida por casualidad.
En un viaje, hace mucho, con mis padres y mi querida Marta mi sobrina y ahijada, a Miami y Disney World-Orlando (fue el regalo de comunión de mis padres a Marta, nosotros acompañamos por eso del idioma... y porque le regalamos las maletas, había que ver el primer uso...) nos quedamos en Miami en un hotel que si no hubiese sido porque al lado tiene el Hotel Delano, se hubiera convertido en uno de mis hoteles más chic: National Hotel (aconsejo poner volumen para hacer un recorrido por la página de este hotel)  Pero tuvo la mala suerte de que mis ojos se posaran en lo que para mi en ese momento fue: OMG!! I LOVE THAT HOTEL!!! Es decir: ¡Oh Dios Mío! ¡Amo ese hotel! (me mola más decir adoro ese hotel pero odio el verbo To Adore)

Entrada desde Collins Ave

La verdad es que si me pongo a describir como es el hotel, aburriría a las amapolas, si digo todo lo que me gusta del Delano, este post sería interminable. Y como hay un link (que vuelvo a poner para despistad@s) del Hotel Delano, casi que me pongo a contar todo lo que me llamó la atención y que me hizo repetir un par de veces más.
Una pena que esté en Miami, lo único bonito y verdaderamente glamourous y con clase de esta cuidad es este Hotel, de hecho, si vais a Miami a ver: super cool people, super chic places, design... playas maravillosas y deportes acuáticos con un cielo azul turquesa, id a este hotel y no salgáis de él...
Si no fuera por que está en Miami, creo que este hotel sería destino de mis vacaciones una vez al año (como lo es NYC, que será objeto de otro post) ...

Del lobby a la terraza, piscina y playa privada

Lo ideal para llegar del aeropuerto, o de donde sea, al hotel, es ir en un coche blanco. Mi entrada perfecta sería en un Aston Martin, descapotado, con uno de mis vestidos blancos largos tipo "ad lib" de Armani, mis chancletas plateadas de Prada, pamela blanca, gafas de sol negras, una torera vaquera plata y un galgo blanco :-)
Sólo me faltan el galgo y el Aston Martin, en mi próxima visita a Miami lo hago, y como quiero entrar divina de la muerte y no en silla de ruedas por los ataques de la vejez, casi que alquilo ambos...
Subir las escaleras, cruzar la no puerta de telas de sedas y algodones inmaculadamente blancos, emborracharme de la música Delano Signature, desmayarme en su sillón art decó dorado y esperar a que hicieran mi check in... por supuesto tomando un smoothy de fresa con gotitas de ron.


Luego me asaltaría la terrible duda: hhmmmm
- Sushi en el sushi bar?
- Sushi en una de las hamacas cama de la piscina?
- Sushi en una de las hamacas cama de la playa privada?
¡Qué duda tan estresante y yo que vengo a relajarme! (y a ver y ser vista)

Exactamente eso es el Delano Hotel, un escaparate blanco, una pasarela en la mejor fashion week, dudas sobre donde tomar sushi, o un sandwich de pavo con tomate, dejarte seducir por una de las bellezas, da igual el sexo, que gozan en la piscina, tirad@s en una súper colchoneta, de su cocktail, o ir a la playa privada para que el galgo disfrute del agua y del sol mientras nos dan un masaje en la espalda.
Suena a pura frivolidad y es que es lo que es, frivolidad pura y dura, hedonismo rayando algún pecado capital... o los 7, Dolce Far Niente 100%

La vida en la terraza, jardines, piscina, chill out del Delano merece un poquito de tiempo. Puedes perderte en alguna de las cabañas de tela, o jugar una partida de ajedrez gigante entre flores y árboles tropicales, unir la estrategia y la belleza me parece un puntazo. Otra opción es leer un libro, me pega algo de Tennessee Williams, o la biografía de algún genio del cine como Billy Wilder o el Maestro Blake Edwards, una revista Top Ten: Vanity Fair edición USA, Rollings Stones edición USA, Vogue edicción USA ...

La piscina del Delano, interminablemente turquesa y elegante, es el lugar propicio para darse al hedonismo. Lo más cool de Miami, y parte del resto de USA (lo normal es que te cruces con reconocid@s model@s, actores, actrices, cantantes de moda...) se dan cita cada fin de semana en la piscina.


El planning es el siguiente un finde en el Delano:
Levantarse a una hora prudente el sábado, un desayuno en la habitación, ver algún programa de la parrilla televisiva charlando perezosamente. Seguimos con una duchita en el baño íntegramente de mármol blanco. Elegimos vestimenta adecuada para un día Love&Life Miami. No olvidar protección total, gafas de sol y pamela o gorrita fashion. Salir del hotel y caminar hacia la izquierda toda la Avd Collins, caminar caminar despacio, la humedad con el calor agota, hasta llegar a una zona llena de tiendas chic y terrazas glamourous (no confundir con South Beach Miami, zona a obviar)
Momento de ver, tomarse un helado, probarse trajes de baño, tomar una ensalada XXL con zumos naturales... Lo normal es toparse con la emisión de  algún programa en directo en plena calle, con el rodaje de alguna serie, modelos y fotógrafos en pleno photo shotting, incluso con algún político dando su discurso en alguna plaza, a mi me pasó con el hermanísimo de George W Bush, alcalde la ciudad, me invitaron a una deliciosa cookie y una coke y me dieron una banderita :-) Y eso sin pedirme el voto...
Ya a media tarde, nos dirigimos de nuevo camino al hotel. Directos a la piscina. Cocktail, hamaca y a disfrutar de los regalos que la vida nos ofrece.


A parir de las 7 de la tarde más o menos, convierten toda la zona de terraza, jardín y piscina en el chill out más fashion de Miami, así que, subimos a la habitación, duchita, vestido apropiado y de nuevo a la piscina.

Una de las cabañas de la piscina


Parece todo demasiado frívolo, ya lo he dicho, este hotel es pura frivolidad, si somos anti petardeo, mejor no ir.
El domingo comienza diferente, nos vamos a levantar tarde porque el resacón después del sábado será importante.
El brunch de este hotel es de lo más chic que he visto. Absolutamente todo es blanco y contrasta con los caprichitos que nos vamos a comer, colorines y brillos a mil.
Imprescindible el frozen mimoza recién hecho.
La mejor opción es quedarse todo el día en el hotel, y ya anocheciendo, ir a algún barrio negro y colarnos en alguna "iglesia". El momento "oficios" es indescriptible. Es una de las experiencias más alucinantes que he vivido en mi vida, terminé llorando aplaudiendo, alabando al Señor y sintiéndome mucho más negra que Kunta Kinte. El Gospel envuelve. En la recepción del hotel seguro que nos indican donde encontrar las iglesias y horarios.
Si la música negra no nos seduce, en Miami hay un barrio Déco próximo al hotel que bien merece la pena un paseíto, es pequeño, con edificios monos y estructuras y esculturas por calles y plazas. Todo el estilo Déco se adivina en Miami y en toda la Avd. Collins y South Beach está presente. 

Playa privada

Cualquier día de la semana nos podemos pasar por la playa privada. Un caminito de madera y palmeras nos lleva. A pocos metros, arena blanca, mar turquesa, hamacas cama y sombrillas inmensas. Así si me gusta ir a la playa.
Tienes la opción de masajes, comer, beber, deportes acuáticos, pasear, tomar el sol del Caribe, ligar, leer, pensar, dormir... todo en azul y blanco.
El agua es deliciosa, templada y llena de bichitos marinos amigables y no amigables, con suerte hasta puedes ver algún tiburoncito que te da la bienvenida.



Dentro del hotel hay muchos rincones para estar. En cualquier sitio puedes pedir que te sirvan lo que quieras y sin duda, cualquier sillón o mesa es buena para hacernos un book de fotos.
Este hotel es de diseño Philippe Starck, así que, ningún rincón es menos que otro.
Toda la construcción es Art Déco americano, por dentro guarda proporciones enormes, techos altísimos, ausencia de puertas, luz, lienzos, sedas, mesas imposibles... y nada es exagerado.
El sushi bar es punto que no nos podemos perder, la carta muy americana, llena de makis y combinaciones que los japoneses nunca aprobarían, también hay muy buen sushi y sashimi, calidad excelente.





Las habitaciones son completamente blancas, inmaculadas. 
Gran diferencia de precio entre la standard y las suits (varios tipos) 
Con vistas al mar y al jardin, algunas (planta baja) con terraza, las  de los pisos altos dominando Miami. 
Con electrodomésticos de diseño. Escasez de armarios y cajones, es lo malo del ultra diseño poco práctico. Todas tienes plantas y orquideas. Un detalle de cada habitación, situado en sitios graciosos, un soporte de aluminio en la pared con una manzana verde (ponen cada día) con la leyenda "An apple a day take the doctor away" 



El cuarto de baño es delicioso :-) Mármol, bañera y/o ducha que invitan a un par de horas de remojo.


El Hotel Delano es un lujo sin estridencias que me ha transportado al mundo de los sueños cada vez que voy. No tienen atenciones de hotel familiar maravilloso pero no lo necesitan, el hotel es puro detalle para los clientes.
Un placer blanco para los sentidos.

Miss A