Me gustan estos post de sitios bonitos, pequeños y llenos de encanto.
En este tiempo que se asoma ya más fresquito y con las noches largas, nada mejor que planificar escapadas de fin de semana a ciudades en las que se puede caminar mucho, ver mucho y disfrutar más aún.
Este martes de casi finales de octubre, nos vamos de DFN a Londres, mi capital europea favorita. No es que me vaya... nos vamos con el blog :-)
Con todo el tiempo que le dedico a París y sus encantos, puede sorprender esta apreciación sobre Londres, pero no, Londres la amo desde siempre y a París aprendo a amarla con la edad (y la Visa también)
Picadilly Circus
Knightsbridge Street
Me vuelve loca la excentricidad británica, sus manías sólo comparables a las mías, su puntualidad rayando el absurdo contrapuesta a mi impuntualidad.
Cambian leyes por costumbres inamovibles que les hacen ser un país del siglo XV en pleno siglo XXI con economía del siglo XXII.
Como devoradora de la dramaturgia del más grande dramaturgo de todos los tiempos, William Shakespeare, me encanta pasear por callecitas perdidas por el centro de Londres y encontrarme librerías que guardan perfecta harmonía con la época, no la actual sino de la del escritor, terrazas que dan paso a pequeños salones de té donde puntillas, tazitas de porcelana y señoras con cofia adornan una tarde de merienda comparable a cualquier placer prohibido, y me da que de prohibiciones sabía mucho Shakesperare y de pasiones también.
Muchas veces imagino, infeliz de mi... que el propio William paseó por allí alguna vez, e incluso me regalo el pensamiento de estar tomando el té con alguna de sus antepasadas, o que la tarta llena de mantequilla y fruta que tomo es la preferida del Maestro.
Y después de unos cuantos errores pasados en hoteles "in-mombrables" por múltiples razones, no hace mucho, dimos con esta encantadora casa del barrio de Chelsea que, sin duda, es ya nuestro hotel en Londres.
The Beaufort Hotel lo encontramos por casualidad... buscando un hotel que nos habían recomendado, como Hotel Boutique en esa zona aparecen varios, todos lleno de encanto y dentro de los parámetros que pedimos en un Hotel.
Y apareció este, algo más "moderno" que otros por allí y sobre todo, de muy reciente remodelación.
Nada de lujos, ya sabéis que eso del lujo es completamente subjetivo y en el Dolce Far Niente no caben los lujos así considerados por la mayoría.
El hotel está en una manzana de casas todas iguales, en el 33 de Beaufort Gardens Street, al lado de todo... de todo lo que a mi me gusta de Londres.
Y si "algo" está un poco más lejos, un paseo agradable disfrutando de callecitas y avenidas.
Cuando viajamos de DFN, pocas veces cogemos metros o buses, solemos caminar para conocer cada rincón, y ya agotados, taxi y de vuelta.
Las habitaciones de esta casa hotel, son amplias, perfectamente amuebladas, muy cómodas.
Camas perfectas al estilo británico, blandas con el punto justo de dureza, plumas y sábanas de hilo.
Quizás el baño algo pequeño, al menos en la habitación en la que nosotros nos hospedamos, pero impecable, moderno y blanco.
Este hotel tiene un ascensor diminuto, lo han encajado en un hueco casi inexistente, así que subir en él es toda una aventura,.
Si tenéis maletones lo más probable es que no quepan.
Delicioso momento el del té en este hotel, con scones por supuesto :-)
Todas las tardes se puede degustar el momento más familiar del té de las 5 en punto, desde las 3 de la tarde aproximadamente.
Pedimos cada día el desayuno en la habitación, carta pequeña y muy cuidada, salados, cereales, fruta, dulces, y una selección de tés deliciosos. Muy recomendable hacer el desayuno en la habitación, la mesita y el sofá son prolongación de la comodidad de la cama.
Poco más, mucho hay sobre Londres, habrá más sitios y momentos DFN para contar.
Por ahora, deseando volver.
Nos vemos con té.
Miss A
PS: El próximo martes, toca post de esos de dar las gracias :-)
Pues este hotelito, bueno, en este caso lo de hotel se queda corto porque La Casa de Vegueta es un hogar, esta casa Bed&Breakfast, no fue encontrada por casualidad como viene siendo habitual en nosotros, no, esta Casa de Vegueta fue el afortunado resultado de reunir en Google: Hotel, encanto, Vegueta.
Así de bonito te recibe la casa
No es que Google sólo mencionara este hotel, más bien fue que sólo me interesó mirar este.
A principios de verano, mi hermana me dijo que se iba toda la familia en septiembre a Las Palmas, nuestra tierra paterna, a descansar unos días y de paso hacer la Romería de la Virgen del Pino (Virgen del nombre de mi hermana que aunque conocida por el bonito invento de Maipy, el nombre que lleva con orgullo es María del Pino) la noche del 7 al 8 de septiembre, caminata tranquila de Las Palmas a Teror, en nuestro caso sería de Tamaraceite a Teror.
Pues fue escuchar eso de "nos vamos todos a Las Palmas" y a mi entrarme un noséqué en el alma que me hizo decir "yo también quiero" porque si bien en la actualidad no soy de sol ni playa, mi pasado es bien distinto... y como buena medio canaria que soy, no hay sol como el de mi isla ni playas como las afortunadas... y para que hablar de las palmeras de mi tierra que hasta se inclinan...
"Las palmeras de mi tierra se inclinaron a saludar,
a mi niño que es tu niño que ha nacido en un portal.
Arrorró le canta María, folías le canta José,
y el Niño les mira y sonría, que son felices los tres"
Parte del patio. Fotografías de Thomas Moke
La coplilla anterior son algunos versos de un villancico que cantaba en mi etapa escolar con el coro de mi colegio teresiano, coro Enrique de Ossó, junto con uno de los mejores coros universitarios de aquella época, el coro de la Universidad Pontificia de Salamanca, coro Tomás Luis de Victoria, seguramente seguirá siendo unos de los mejores (mi hermana se acordará de toda esta época lo que no sé es si se acordará de ese villancico canario, y sin duda ninguna, mi padre revivirá momentos muy especiales así que Maipy, que mamá y papá lean este post)
Y después de pasarme un ratito buscando y añorando... ¡¡¡pienso poner aquí el villancico!!!
Faltaría más... Ya que en este post se me va a ir la olla del todo (y que poca gente lo va a leer ya que CASI tod@s, salvo muy honrosas y queridas excepciones, veis sólo las fotos...) pues me mola poner este bonito villancico en esta época pre otoñal de septiembre
¿A que nunca habéis leído, ojeado, trasteado post tan originales? podrán ser muchas cosas pero ninguno tan original... ni tan navideño en pleno septiembre.
El coro que canta da un poco de pena pero el villancico es bonito...
aseguro que cantado por nuestros coros era mucho más ameno.
Y todo esto para decir que no hay palmeras como las palmeras canarias en general y las de Las Palmas de Gran Canaria en particular...
Nada de lo anterior describe esta Casa de Vegueta pero creo que pone de manifiesto la intensidad emocional de la autora, es decir yo, al hablar de Canarias y sobre todo del barrio de Vegueta.
Echad un ojo al link del barrio porque es cortito y bonito.
En fin... que ya os habréis dado cuenta de que este post va para largo así que, id a la cocina a por unos bizcochitos, un café o un zumo, os espero por aquí.
El "estar" fotografiado por Thomas Moke
Este barrio de Vegueta, el más bonito de la capital de Gran Canaria, es mi barrio familiar paterno.
Un barrio de callecitas estrechas y edificios cuadrados, enormes, lisos.
Vegueta está en 2013 tal y como yo lo recordaba de años de infancia.
El tiempo se ha buscado un rincón entre la Plaza de Santa Ana y alguna esquina de San Marcos y se ha quedado parado viviendo allí, los mismos balcones y las mismas piedras.
Tanto tanto que incluso después de haber estado mucho tiempo sin ir a Las Palmas, recordé perfectamente el camino desde la Plaza de Santo Domingo a mi casa de San Marcos de toda la vida de Dios y a casa de mis tíos en Abreu y Galindo, al lado (y me encanta haberme enterado en este viaje que fue mi abuelo Esteban quien mandó construir esta casa de Abreu y Galindo en la parte trasera del terreno que rodeaba la casa de San Marcos y no que la comprara ya hecha como di por sentado toda mi vida)
Fotos mías
La luz juguetona del sol de mañana pinta caprichos de sombras, el viajero sentado descansa mientras disfruta de La Paz en el patio canario de la Casa de Vegueta, el lujo no es el dinero ni el oropel sino el saber disfrutar de los minutos que tarda el sol en dibujar sombras.
Miss A
Y por esta pequeña razón, no podía ser más que Vegueta el sitio para quedarnos unos días, y por supuesto, sólo esta Casa nos ofrece todo lo que los viajeros sin alma de gran hotel, resort ni lujo mal entendido, buscamos.
El madrugón que padecí el día de ida a Las Palmas tuvo el efecto secundario y placentero de hacerme dormir en cuanto puse mi pie en la habitación y mis nalgas en la cama...
Eso sí, el viaje previo en taxi con mi padre ya comenzó abriendo mi corazón, por supuesto fue mi padre quien indicó el camino al señor taxista hasta la casa en la calle Pedro Diez a la voz de: "siga por aquí, le he dicho, que he vivido aquí toda mi vida"; je je je, conozco bien a mi padre y nunca dejo de sorprenderme con su agudo sentido de la orientación completamente inexistente en mi.
De las tres habitaciones de la casa, todas hacia el patio interior de típica construcción canaria, se puede decir, poéticamente hablando, que son un remanso de paz y una alegoría al silencio más cartujano.
Frescas, tranquilas y con el decorado perfecto para un sueño reparador: una cama cómoda y las sábanas en su estado perfecto de textura, planchado y color, blanco, siempre blanco.
Una mesa tocador de estilo, mesillas con flores frescas, una silla, una lámpara alegre y brillante.
Todo lo demás que puede haber en una habitación de hotel es superfluo y accesorio para ocultar la falta de calidad de lo estrictamente necesario: comodidad y silencio.
Esta casa tiene a Ana Lola por perfecta anfitriona, la calidez por bandera,
Ana es una mujer muy bella, transparente, culta y con un exquisito gusto por los detalles, nunca excesiva, tremendamente prudente y con un corazón generoso, ella es La Casa de Vegueta, en cada rincón, piedra o mueble se adivina algo de Ana. Y lo sabes, lo adivinas desde la primera conversación, Ana te recibe con una sonrisa, en el estar de la casa, las conversaciones son tranquilas, su son canario es atrayente, como la propia Ana Lola, sensual y atractiva, te envuelve.
Vegueta tiene en esta casa su mejor relaciones públicas.
El desayuno. Fotografía de Thomas Moke
Las personas que me conocen de verdad, mis padres, mi hermana, mis sobrinos Marta y Pablo, y Jorge, saben bien que mis mañanas son peligrosas, no hablo, apenas respiro, sobrevivo.
Tiene que pasar mucho rato hasta que yo emito sonido humano mínimamente agradable, no soy educada, ni graciosa, ni mucho menos "petarda" ni "glamurosa"... soy lo más cercano a la mala leche andante.
Jamás, nunca, hablo durante mi tiempo de desayuno (sea cual sea la hora de ese desayuno) escribo, leo, contesto mensajes pero no mantengo conversación de ningún tipo.
Pues hete aquí que, en esta Casa de Vegueta de Ana Lola, desayunaba con amenas conversaciones, sonrisa en la cara y hasta a veces bromeaba (creo que pocas...)
De hecho, el apartado desayuno de este Bed&Breakfast es un momento de disfrute total.
El comedor, de maderas antiguas y mantelerías de hilo bordado (de verdad, no de las que quieren dar el pego) es una habitación que rezuma historia. Piezas de anticuario, muebles canarios, teteras de plata árabe, loza traída de viajes por el mundo, fotografías de cine, joyas, pinturas de reconocidos artistas locales... Todo habla de Ana y de su historia.
Dato a tener en cuenta como bien reza la web de la casa y suena precioso en las charlas con Ana, gran parte del mobiliario es de Miguel Martín Fernández de La Torre, incluso algunas piezas forman parte del patrimonio familiar del artista.
El comedor.
Fotografías de Patricia González Cámpora de La Casa de La Playa
Fotografía de Ana Lola Betancort
Una cesta con panes variados recién cortados, queso canario, jamón, pavo, diferentes mermeladas, tomate canario, zumo de naranja hecho en el momento, yogur y frutas frescas, infusiones, cada día un pastel o bizcochito diferente y café con olor a mi infancia.
Sí, olor a café molido, dato imborrable de mi memoria sensorial, como tantas cosas que quedan grabadas sensorialmente de mis vivencias canarias.
La casa de mis abuelos en San Marcos, una casa de construcción canaria al uso, en una planta con diferentes medias alturas, caserón muy grande que giraba en torno a un patio, el patio canario, generalmente de suelos bordados de cerámicas de colores, palmeras, plataneras... flores de diferentes variedades, la casa de mis abuelos estaba cuajada de gerberas, mi padre de joven tenía un palomar con palomas mensajeras, yo sólo vi el palomar nunca a las mensajeras (pero si reconozco el sonido de las palomas porque mi padre siempre siempre lo hacía cuando se encontraba con un primo suyo, Pepe Jorge, ese "rrrucutucua rrrrrucutucua" forma parte de mi niñez, yo creo que aún lo hacen cuando se ven o hablan por teléfono, ojalá siga muchos muchos años ese "rrrrucutucua") el despacho de mi abuelo, la despensa enorme en la que yo me colaba nada más llegar del aeropuerto porque sabía que mi abuelo tenía montones de cajas de Ambrosias Tirma y mis adoradas pastillas de colores, las "manos" de plátanos que perfumaban la estancia... todo esto para decir que los vecinos cada mañana molían su café para el desayuno, y cada mañana escuchaba a mi madre: "ya está doña "norecuerdoelnombre" moliendo café" e inmediatamente me llegaba el olor inconfundible del grano... Es curioso, adoro el olor a café pero no me gusta su sabor ni lo tomo.
Total, que me enrollo y no cuento lo que me parece más destacable del momento desayuno. En esta Casa de Vegueta he estado casi casi por desayunar como a mi me gusta, en pijama :-)
Creo que en mi próxima visita así lo haré, entonces ya este post entrará en la gloria de los Top Ten.
Los domingos en la casa de los abuelos en San Marcos era especial para los nietos :-)
Éramos muchos, nos poníamos en fila por edades y subíamos a "por la paga" el abuelo Esteban fue siempre excepcional con sus nietos, generoso, espléndido y muy cariñoso, cascarrabias, gruñón y muy mandón también...
Otro de mis recuerdos imborrables, el olor de las pastillas juanolas y de tabaco.
Las infinitas colecciones de mi abuelo: sellos, vitolas, cromos de todo... Experto coleccionista con premios mundiales y sellos y vitolas muy valiosos.
Y mientras mi abuelo coleccionaba, mi abuela Pilar hacía ganchillo, mucho ganchillo. Creo que casi todas las imágenes de mi abuela, tanto en Las Palmas como cuando iba a vernos a Salamanca, son con la aguja de ganchillo en la mano (ahora llamado crochet... ¡ay pordios cuanta ñoñería!)
Bueno, y haciendo potaje canario (o de berros) al que además de millo, maíz para los peninsulares, añadía una pera... ¡madre mía que delicia!
El patio de La Casa de Vegueta. Fotografía de Ana Lola Betancort
Y en esta casa además de un hogar, deliciosos desayunos y una anfitriona perfecta, encontramos paz y nos re encontramos con el silencio.
Cada rincón nos invita a escucharnos y a pensar, olvidar lo ajeno y "ocuparrnos" de lo nuestro, tan olvidado a veces.
En el patio, una pila con jacintos de agua (que provienen de la casa familiar de San Marcos en la que ahora vive el hermano de mi padre, tío Óscar y tía Loli, su esposa, esto hace que esta Casa de Vegueta sea un poco familiar para mi) peces de colores y un caño de agua corriendo.
Como el post está teniendo tintes de culebrón nostálgico, este es un buen momento para contar otra de mis "anécdotas".
Yo tengo un problema importante con el sonido del agua, me da igual olas de mar, curso de un río o el agua que sale de un grifo, caño o de un botijo, es escucharlo y entrarme ganas de hacer pipí... así que esta casa era perfecta para regular mi "retención de líquidos"... otro punto a su favor: beneficiosa para la salud de las propensas a "cisterna pequeña".
Y hablando de baños... los de las habitaciones son grandes, claros, blancos y perfectamente equipados. De reciente construcción respetando todo el aire de principios del XX de la casa.
Y con un composite de pequeños detalles de La Casa lo dejo por hoy.
Como veis, post algo más personal, largo, quizás aburrido, bueno, voy a ir cambiando estilos.
Como lo que me gusta es escribir y poner a trabajar la neurona, iré probando cositas, tomo este Dolce Far Niente como bloc, que no blog, de ensayos, bocetos y pruebas.
A lo mejor me da por juntar una serie de post y reunirlos como capítulos de un pequeño de libro de viajes emocionales.
Agradezco que me deis pistas, si os apetece, comentarios al respecto y, si tenéis a bien, críticas de todo tipo, así se aprende, se mejora y se construye.
Muchas gracias. Os invito a un bizcochito de Moya.
Hace mucho que no escribo un post, los que he publicado últimamente llevan escritos tiempo (los que escribe Jorge-Pecenete también)
Estoy muy vaga y con la imaginación aletargada, o quizás sólo sea pereza y nada que ver con aletargamiento mental.
Me he dado cuenta de que me gusta escribir jugando con los tiempos presente y pasado, es decir, escribo en el presente cosas del pasado, me gusta "novelar", contar historias sobre lugares, momentos, ciudades... con perspectiva y distancia.
Me apetece mucho contar cositas sobre las ciudades y experiencias vividas en estos últimos días, la cosa es que escribo y escribo y me sale pura neutralidad, momentos presentes objetivos, tan poco atrayentes para mi que me aburro soberanamente. A ver si consigo mi propio entretenimiento en este post sobre un hotelito de cuento: Villa Soro
Quizás contar un cuento sea un buen comienzo.
Érase una vez una reina caprichosa y su apuesto, valiente y complaciente marido, el rey Pecenete.
A la reina, Miss A, de mente dispersa y antojo fácil, se le ocurrió no hace mucho tiempo y en medio de una pertinaz época de lluvia, ir a pasar sus días de asueto al bello y lluvioso País del Norte o Vasconia.
El rey, generoso e inteligente a partes iguales, trató de disuadir a la reina con bonitas ofertas de paisajes playeros, sol, hamacas, bellos efebos surfistas de cabello ondeante y mesas repletas de manjares frescos y brebajes de colores y chispeantes burbujas... La reina, muy petarda, empeñada en la bella Vasconia, des-oyó (las licencias narrativas quedan permitidas desde ahora...) los consejos del paciente rey y allá se fueron, carretera, manta y paraguas, obnubilada como estaba por sus deseos de ver las más bellas creaciones de cristales hechas por su gran amiga, la Condesa de MatxiGlass, de la vecina Bilbao (objeto de otra narración más acorde con el tono necesario, no obstante, obnubilaos también AQUÍ con los cristales de MatxiGlass Design)
Después de días de lluvia, lluvia y lluvia, comida deliciosa, paseos, amigos y gatos (serán motivo de otros post o cuentos) nuestros monarcas sin corona favoritos, dieron con un castillo a su medida: Villa Soro, en la capital del reino vascuence del norte.
El hotel, un pequeño capricho montado por los hijos de la marquesa Gaytán de Ayala con exquisitas piezas del Exin Castillo, es declarada por méritos propios, como Patrimonio Histórico de la noble ciudad de San Sebastián.
Sin duda, un coqueto rincón para que nuestros amigos se refugien de tanta lluvia.
El rey y la reina son recibidos por una amable mozalbeta que les da la bienvenida con educada sobriedad, un mozalbete de edad avanzada... les conduce a sus aposentos mientras explica que tienen a su disposición los salones del castillito, las terrazas, el pequeño jardín y que, por supuesto, pueden tomar su desayuno en la habitación a la hora que deseen y con las viandas elegidas. También les hace saber que a las 20:00 horas, un pequeño ágape, cortesía de la familia, les será servido en el salón de la chimenea: frutos de ibérico y champagne helado. La reina no se puede poner más contenta...
Después de un breve paso por la habitación, nuestra parejita se fue a dar un paseo por la bella ciudad disfrutando de una oportuna tregua en el tiempo.
-"¡Cuánta belleza por metro cuadrado!" decía la reina.
-"Sí, querida", respondía amable el rey, "no sé porqué venimos tan poco por estos lares. Que buena idea tuviste al hacerme ver que, en nuestra lucha contra el gran enemigo solar, este país, Vasconia, es el mejor aliado... Gracias por tu inteligente y brillante idea, mi reina Miss A"
-"De nada, querido Pecenete, encantada de abrirte los ojos" respondió la reina sencilla y sin atisbo de soberbia...
Charla va charla viene, los reyes se dieron un largo paseo enamorándose de todo lo que veían por el bello país vasco: arboledas, paseos, barrios pintorescos llenos de tasquitas apetecibles... gente buena y encantadora que indicaban los mejores sitios para visitar y una gran playa dorada vacía digna de ser robada... La Concha...
Y como toda buena Concha, la Perla más preciada: Villa Soro, quizás uno de los castillos saboreados con más gusto por nuestra pareja de monarcas tan dados a los placeres más exquisitos en su Dolce Far Niente común.
Y tras el paseo y una cena de pintxos de los de engordar cuerpo y alma, el reposo
La habitación/aposentos no desmerecía nada nada de todo el conjunto "castellalicio". Amplia, cómoda, con la temperatura perfecta y el silencio deseado para el descanso y el relax de la neurona (justo ahí comenzó mi pereza mental hace ya unas semanas y aún sigue...)
La suavidad de la cama era tal que a la reina se le erizaba su delicada piel de la emoción.
De sueño ligero y fácil alteración era la reina, y esta cama, a prueba de guisantes de Andersen, hizo que descansara de tal manera que por las mañanas despertara a una hora prudente y con buen talante para tomar el delicioso desayuno que cada día subían a la hora convenida, ni un minuto antes ni un minuto después.
Humeante chocolate, cesta de panes y bollitos calientes, un surtido de mermeladas caseras, mantequilla en su punto perfecto para untar, zumo de naranja casero, una bandeja de frutas, yogurth y cereales... No, la reina no se tomaba todo eso, pero todo eso era el llamado desayuno Villa Soro a elección de la madrugadora Miss A (el rey consorte bajaba a desayunar al jardín y tras su carrera matutina explorando el país vascuence, se terminaba todo lo que el apetito mañanero de Miss A dejaba "sin tocar")
Nuestros amigos reyes Miss A y Pecenete, pasaron 4 estupendos días con sus 4 noches en este hotel colmados de atenciones, servicio y profesionalidad, comodidad y lujo bien entendido, sin estridencias ni oropeles.
Este castillito de Villa Soro entra por la puerta grande en los lugares favoritos para cualquier momento de Doce Far Niente. El exigente sentido del buen gusto de la protagonista y su rey, ya están deseando volver a la conquista de la bella Vasconia, y enamorados han quedado de la belleza de Donosti.
Emplazamiento habitual desde ya y altamente recomendable para tod@s los amig@s de su reino.
Como todo cuentito, este también tiene su moraleja: a veces el brillo del cristal demasiado conocido ciega la posibilidad de conocer cristales desconocidos más brillantes y bellos.
Y colorín colorado este rollete se ha terminado.
... Antes de darle a "publicar", os invito a uno de los dulces de almendras que cada noche degustaban golosamente nuestra caprichosa Miss A y su apuesto Pecenete en Villa Soro de Donostia.
Y un ANEXO de cuento de hadas... Hay una persona muy especial para mi en México, este verano tuve el gran placer de contactar con ella por motivos muy especiales, Rous, del blog Llueve Diamantina. No os lo perdáis porque está lleno de sentido y sensibilidad.
Rous, sólo puedo decir bien alto GRACIAS, tu mención tan llena de cariño en tu directorio de blogs me ha emocionado mucho. Un verdadero placer tenerte.
Y yo no sé si la casualidad o que FB es muy listo, pero este hotel lo encontré en FB, ¡Fíjate tú qué cosas!
Escucho, más bien leo, protestar a mis amigos facebookeros porque les llenan de publicidad externa sus muros... A mi no me molesta nada de nada, otra cosa es la publicidad que recibo de los propios "miembros" de mi Fb que me etiquetan en cientos de cosas diariamente... ¡Qué cara! gente que ni una vez da un like/me gusta en alguna de las simpáticas cosas que suelo poner...
Y eso os digo, no me molesta que los jefes de Fb me pongan publi porque los anuncios que recibo suelen ser: restaurantes, tiendas de moda, centros de belleza, dietas... marcas de lujo, hoteles y, qué curioso, alimentos para animalitos...
Se ve que los colegas de Mark Zuckerberg siguen bien mis pasos...
Y en una de tantas, apareció este hotel en París, miré la web y cumplía varios requisitos de hotel a tener en cuenta: ubicación, diseño, nuevo o recién reformado y fotos cuidadas al límite.
El hotel está en una de las zonas más chic de París, al lado de todo. En pleno corazón del "triángulo de oro".
Entre la rotonda de los Campos Elíseos, la Avd. Montaigne y el Gran Palacio.
Caminas 10 metros y ves el Arco de Triunfo, el Gran Palacio, el Sena, Chanel, Dior, Hermès... entre otras...
Y vecina puerta con puerta, una tiendita de Aston Martin... Mmmmmmmm.
Total, que como ya conté en la entrada del restaurante Le Matignon, agotados como estábamos después de un largo viaje Madrid-París, que el taxista nos dejara en la puerta de este hotel, tras recorrer la belleza iluminada de los Elíseos y demás fue... entrar un poquito en un cielo.
La recepción es blanca y plata, grande, clara, con un toque muy divertido. El "mostrador" de check in está en un triángulo de cristal en el medio de paredes blancas.
A la derecha un estar blanco comodísimo y con piano de cola.
La amabilidad en el lobby es de hacer llorar de emoción. Absolutamente todo lo que necesites, quieras o solicites, lo tienes, al menos de lo que solicitamos nosotros, todo.
Por supuesto, hay wi-fi...
Pero no hay wi-fi sin más... Gran sorpresa cuando llegas a la habitación es que el wi-fi da soporte a unos equipos Apple que hacen que sigas llorando. Ordenador individual en cada habitación, monitor XXL y todo el audio y video imaginable.
Después de disfrutar del lobby, un pasillo banco nos dirige a los ascensores industriales para ir a las habitaciones, todo muy curioso. Sin duda bien merecida mención como uno de los mejores hoteles del planeta por la revista Condé Nast Traveler.
La habitación es blanca, diseño de la Casa Martin Margiella un plus de vanguardia.
Suites pensadas para hacer de nuestra estancia en París un momento de moda, comodidad y confortabilidad.
Las camas, a elegir dos o una King Size, una pasadita, duras pero blandas. Es decir, la rigidez perfecta para descansar y que la espalda se relaje pero con la suavidad de un edredón de plumitas por sábana bajera, vamos, que estar en esa cama era como disfrutar de un nido... como para levantarse pronto...
El tema desayuno... Pues esta vez ni idea...
Nunca bajé a desayunar.
Nos fuimos 5 días a París entre funciones, para descansar de un terrible estrés que me estaba llevando a un estado de ansiedad de nivel 10, así que me planteé hacer absolutamente todo lo que me diera la gana sin horarios ni responsabilidades.
Cuando me levantaba, pedía un zumo de naranja, algún croissant o brioche y leche caliente con cacao, punto.
A favor de este hotel, además del diseño y confort, es que está al lado de todo.
Es un placer salir caminando en días templados de septiembre y pasear por algunas de las calles más bonitas del mundo, descubrir restaurantes, cafés, plazas, disfrutar de bellezas culturales o de moda que cada rincón parisino nos ofrece.
El restaurante La Table du 8, diseño y alta cocina francesa, por lo que ponía en la carta... Tampoco lo disfrutamos... Estuvimos enganchados a Le Matignon y a L'Avenue.
Todo blanco y con la disposición de mesas vestidas de largo.
Y desde el restaurante intuimos el jardín, terraza, impresionante. Perfecto para pasar una tarde de té y charla. Aunque tampoco lo hicimos, mucho que ver por las calles de París :-)
Podría contar mis momentos de paseos parisinos, visitas a tiendas, cafés, recorridos en bicicletas, museos, iglesias... pero, ¿no es eso lo que se supone que hacemos todos cuando vamos de visita a ciudades bonitas?
Quizás en algún post cuente mis aventuras en las tiendas de algunas ciudades a las que voy, así daré pie a que mi queridisim@ anónim@ vuelva a dar rienda suelta a su ironía de tercera hablando de mi talla, de mi gusto por los bolsos (incluyendo Loewe) o incluso de que mi marido me acompañe de compras...
Cualquier ataque personal para dorar sus bajos instintos en lugar de criticar lo criticable: este blog, los post, mi manera de escribir o expresarme...
Poco más desde París y sus brioches.
Sólo un poco de Edith Piaf y una declaración de principios que compartimos las dos.
Bisous bisous
Miss A
ANEXO DE PREMIOS: Gracias a un blog fantástico que recomiendo con amor y pasión porque VA DE BELLEZA... Un montón de consejos y más para estar guapas, el nombre es muy sugerente Estar Guapa es un Buen Plan No os lo perdáis. Pues mil gracias por el doble premio BEE y DARDOS, este ya lo tenía Dolce Far Niente, te agradezco de corazón los dos :-) En nada post con las cositas sobre este nuevo premio BEE (Blogs En Español). BESOS