L@s que me seguís un poco, ya sabréis que soy una enamorada de lo francés, l@s franceses y todo lo que huela a Francia.
Por París siento un enamoramiento algo más loco, y con el paso del tiempo y el incremento de mi excentricidad, está empezando a ser algo enfermizo.
Lo curioso es que NY es mi ciudad, pero...
Bueno, vamos a nuestro país vecino y su buque insignia: París.
Hoy le toca a un hotel de los que molan que te mueres nada más llegar a la esquina de arriba de la calle:
Y yo no sé si la casualidad o que FB es muy listo, pero este hotel lo encontré en FB, ¡Fíjate tú qué cosas!
Escucho, más bien leo, protestar a mis amigos facebookeros porque les llenan de publicidad externa sus muros... A mi no me molesta nada de nada, otra cosa es la publicidad que recibo de los propios "miembros" de mi Fb que me etiquetan en cientos de cosas diariamente... ¡Qué cara! gente que ni una vez da un like/me gusta en alguna de las simpáticas cosas que suelo poner...
Y eso os digo, no me molesta que los jefes de Fb me pongan publi porque los anuncios que recibo suelen ser: restaurantes, tiendas de moda, centros de belleza, dietas... marcas de lujo, hoteles y, qué curioso, alimentos para animalitos...
Se ve que los colegas de Mark Zuckerberg siguen bien mis pasos...
Y en una de tantas, apareció este hotel en París, miré la web y cumplía varios requisitos de hotel a tener en cuenta: ubicación, diseño, nuevo o recién reformado y fotos cuidadas al límite.
El hotel está en una de las zonas más chic de París, al lado de todo. En pleno corazón del "triángulo de oro".
Entre la rotonda de los Campos Elíseos, la Avd. Montaigne y el Gran Palacio.
Caminas 10 metros y ves el Arco de Triunfo, el Gran Palacio, el Sena, Chanel, Dior, Hermès... entre otras...
Y vecina puerta con puerta, una tiendita de Aston Martin... Mmmmmmmm.
Total, que como ya conté en la entrada del restaurante Le Matignon, agotados como estábamos después de un largo viaje Madrid-París, que el taxista nos dejara en la puerta de este hotel, tras recorrer la belleza iluminada de los Elíseos y demás fue... entrar un poquito en un cielo.
La recepción es blanca y plata, grande, clara, con un toque muy divertido. El "mostrador" de check in está en un triángulo de cristal en el medio de paredes blancas.
A la derecha un estar blanco comodísimo y con piano de cola.
La amabilidad en el lobby es de hacer llorar de emoción. Absolutamente todo lo que necesites, quieras o solicites, lo tienes, al menos de lo que solicitamos nosotros, todo.
Por supuesto, hay wi-fi...
Pero no hay wi-fi sin más... Gran sorpresa cuando llegas a la habitación es que el wi-fi da soporte a unos equipos Apple que hacen que sigas llorando. Ordenador individual en cada habitación, monitor XXL y todo el audio y video imaginable.
Después de disfrutar del lobby, un pasillo banco nos dirige a los ascensores industriales para ir a las habitaciones, todo muy curioso. Sin duda bien merecida mención como uno de los mejores hoteles del planeta por la revista Condé Nast Traveler.
La habitación es blanca, diseño de la Casa Martin Margiella un plus de vanguardia.
Suites pensadas para hacer de nuestra estancia en París un momento de moda, comodidad y confortabilidad.
Las camas, a elegir dos o una King Size, una pasadita, duras pero blandas. Es decir, la rigidez perfecta para descansar y que la espalda se relaje pero con la suavidad de un edredón de plumitas por sábana bajera, vamos, que estar en esa cama era como disfrutar de un nido... como para levantarse pronto...
El tema desayuno... Pues esta vez ni idea...
Nunca bajé a desayunar.
Nos fuimos 5 días a París entre funciones, para descansar de un terrible estrés que me estaba llevando a un estado de ansiedad de nivel 10, así que me planteé hacer absolutamente todo lo que me diera la gana sin horarios ni responsabilidades.
Cuando me levantaba, pedía un zumo de naranja, algún croissant o brioche y leche caliente con cacao, punto.
A favor de este hotel, además del diseño y confort, es que está al lado de todo.
Es un placer salir caminando en días templados de septiembre y pasear por algunas de las calles más bonitas del mundo, descubrir restaurantes, cafés, plazas, disfrutar de bellezas culturales o de moda que cada rincón parisino nos ofrece.
El restaurante La Table du 8, diseño y alta cocina francesa, por lo que ponía en la carta... Tampoco lo disfrutamos... Estuvimos enganchados a Le Matignon y a L'Avenue.
Todo blanco y con la disposición de mesas vestidas de largo.
Y desde el restaurante intuimos el jardín, terraza, impresionante. Perfecto para pasar una tarde de té y charla. Aunque tampoco lo hicimos, mucho que ver por las calles de París :-)
Podría contar mis momentos de paseos parisinos, visitas a tiendas, cafés, recorridos en bicicletas, museos, iglesias... pero, ¿no es eso lo que se supone que hacemos todos cuando vamos de visita a ciudades bonitas?
Quizás en algún post cuente mis aventuras en las tiendas de algunas ciudades a las que voy, así daré pie a que mi queridisim@ anónim@ vuelva a dar rienda suelta a su ironía de tercera hablando de mi talla, de mi gusto por los bolsos (incluyendo Loewe) o incluso de que mi marido me acompañe de compras...
Cualquier ataque personal para dorar sus bajos instintos en lugar de criticar lo criticable: este blog, los post, mi manera de escribir o expresarme...
Poco más desde París y sus brioches.
Sólo un poco de Edith Piaf y una declaración de principios que compartimos las dos.
Bisous bisous
Miss A
ANEXO DE PREMIOS: Gracias a un blog fantástico que recomiendo con amor y pasión porque VA DE BELLEZA... Un montón de consejos y más para estar guapas, el nombre es muy sugerente Estar Guapa es un Buen Plan No os lo perdáis.
Pues mil gracias por el doble premio BEE y DARDOS, este ya lo tenía Dolce Far Niente, te agradezco de corazón los dos :-)
En nada post con las cositas sobre este nuevo premio BEE (Blogs En Español).
BESOS









































