Me gustan estos post de sitios bonitos, pequeños y llenos de encanto.
En este tiempo que se asoma ya más fresquito y con las noches largas, nada mejor que planificar escapadas de fin de semana a ciudades en las que se puede caminar mucho, ver mucho y disfrutar más aún.
Este martes de casi finales de octubre, nos vamos de DFN a Londres, mi capital europea favorita. No es que me vaya... nos vamos con el blog :-)
Con todo el tiempo que le dedico a París y sus encantos, puede sorprender esta apreciación sobre Londres, pero no, Londres la amo desde siempre y a París aprendo a amarla con la edad (y la Visa también)
Picadilly Circus
Knightsbridge Street
Me vuelve loca la excentricidad británica, sus manías sólo comparables a las mías, su puntualidad rayando el absurdo contrapuesta a mi impuntualidad.
Cambian leyes por costumbres inamovibles que les hacen ser un país del siglo XV en pleno siglo XXI con economía del siglo XXII.
Como devoradora de la dramaturgia del más grande dramaturgo de todos los tiempos, William Shakespeare, me encanta pasear por callecitas perdidas por el centro de Londres y encontrarme librerías que guardan perfecta harmonía con la época, no la actual sino de la del escritor, terrazas que dan paso a pequeños salones de té donde puntillas, tazitas de porcelana y señoras con cofia adornan una tarde de merienda comparable a cualquier placer prohibido, y me da que de prohibiciones sabía mucho Shakesperare y de pasiones también.
Muchas veces imagino, infeliz de mi... que el propio William paseó por allí alguna vez, e incluso me regalo el pensamiento de estar tomando el té con alguna de sus antepasadas, o que la tarta llena de mantequilla y fruta que tomo es la preferida del Maestro.
Y después de unos cuantos errores pasados en hoteles "in-mombrables" por múltiples razones, no hace mucho, dimos con esta encantadora casa del barrio de Chelsea que, sin duda, es ya nuestro hotel en Londres.
The Beaufort Hotel lo encontramos por casualidad... buscando un hotel que nos habían recomendado, como Hotel Boutique en esa zona aparecen varios, todos lleno de encanto y dentro de los parámetros que pedimos en un Hotel.
Y apareció este, algo más "moderno" que otros por allí y sobre todo, de muy reciente remodelación.
Nada de lujos, ya sabéis que eso del lujo es completamente subjetivo y en el Dolce Far Niente no caben los lujos así considerados por la mayoría.
El hotel está en una manzana de casas todas iguales, en el 33 de Beaufort Gardens Street, al lado de todo... de todo lo que a mi me gusta de Londres.
Y si "algo" está un poco más lejos, un paseo agradable disfrutando de callecitas y avenidas.
Cuando viajamos de DFN, pocas veces cogemos metros o buses, solemos caminar para conocer cada rincón, y ya agotados, taxi y de vuelta.
Las habitaciones de esta casa hotel, son amplias, perfectamente amuebladas, muy cómodas.
Camas perfectas al estilo británico, blandas con el punto justo de dureza, plumas y sábanas de hilo.
Quizás el baño algo pequeño, al menos en la habitación en la que nosotros nos hospedamos, pero impecable, moderno y blanco.
Este hotel tiene un ascensor diminuto, lo han encajado en un hueco casi inexistente, así que subir en él es toda una aventura,.
Si tenéis maletones lo más probable es que no quepan.
Delicioso momento el del té en este hotel, con scones por supuesto :-)
Todas las tardes se puede degustar el momento más familiar del té de las 5 en punto, desde las 3 de la tarde aproximadamente.
Pedimos cada día el desayuno en la habitación, carta pequeña y muy cuidada, salados, cereales, fruta, dulces, y una selección de tés deliciosos. Muy recomendable hacer el desayuno en la habitación, la mesita y el sofá son prolongación de la comodidad de la cama.
Poco más, mucho hay sobre Londres, habrá más sitios y momentos DFN para contar.
Por ahora, deseando volver.
Nos vemos con té.
Miss A
PS: El próximo martes, toca post de esos de dar las gracias :-)
Delicioso momento el del té en este hotel, con scones por supuesto :-)
Todas las tardes se puede degustar el momento más familiar del té de las 5 en punto, desde las 3 de la tarde aproximadamente.
Pedimos cada día el desayuno en la habitación, carta pequeña y muy cuidada, salados, cereales, fruta, dulces, y una selección de tés deliciosos. Muy recomendable hacer el desayuno en la habitación, la mesita y el sofá son prolongación de la comodidad de la cama.
Poco más, mucho hay sobre Londres, habrá más sitios y momentos DFN para contar.
Por ahora, deseando volver.
Nos vemos con té.
Miss A
PS: El próximo martes, toca post de esos de dar las gracias :-)








